¿Quién está tomando realmente las decisiones de tu vida?
Cada día eliges más de lo que imaginas: cómo reaccionas, qué permites, a quién escuchas y qué camino decides seguir. Aunque muchas veces culpamos a otros, a las circunstancias o incluso al enemigo, la verdad es clara: tú eres el dueño de tus decisiones.
Dios pone delante de nosotros la vida y la muerte, la bendición y la consecuencia, pero nunca decide por nosotros. Cuando actuamos desde la reactividad —guiados por emociones, heridas, temores o impulsos— terminamos entrando en cuevas de dolor y estancamiento. Pero cuando el alma se alinea con el Espíritu Santo, las decisiones dejan de ser impulsivas y se convierten en respuestas llenas de paz, sabiduría y dirección.
Madurar espiritualmente es asumir responsabilidad, dejar de huir y aprender a decidir desde la intimidad con Dios. No naciste para vivir atrapado en malas elecciones, sino para caminar guiado por la Palabra, con una conciencia despierta y un espíritu firme.
🎯 Hoy no se trata de lo que otros hicieron… sino de lo que tú decidirás hacer con lo que Dios ya te mostró.