El gobierno asume que no va a presentar los presupuestos en el plazo que se había marcado, a pesar de que prometió que lo haría antes de que acabase marzo. El argumento del ejecutivo es que la guerra en Oriente Próximo ha cambiado al escenario económico y que no tiene sentido presentar ahora esas cuentas. En paralelo, el gobierno ultima todavía las medidas del escudo social para paliar el impacto económico de la guerra en los bolsillos de los ciudadanos. El debate entre el PSOE y los partidos a su izquierda está en si el decreto deberá afectar o no a los precios de la vivienda, que es algo que exigen, incluso, los ministros de Sumar. Del exterior, la guerra en Oriente Próximo alcanza una nueva fase tras los ataques a plantas energéticas de Irán y Qatar. El régimen de los ayatolás considera que se traspasado una línea roja y ha respondido con bombardeos a instalaciones gasísticas qataríes.