La imagen que se vió de nuevo ayer de norte a sur de la Comunitat no por repetida deja de ser preocupante: la de playas engullidas por las olas , paseos marítimos desaparecidos, incluso amenaza para algunas viviendas. Parte de lo que pasa, ha pasado siempre, pero ahora la intensidad y la fuerza de esos temporales es mayor por la emergencia climática. Y eso, combinado con un urbanismo en buena parte hostil con el medio natural, es el cocktail perfecto para que, una y otra vez, nos veamos en esta situación. Los dos problemas merecen una nueva mirada, tanto el urbanismo como la regeneración tras los temporales. Y esa mirada debe de guiarse por criterios científicos que por ocurrencias y desregulación